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TRANSICIÓN ECOSOCIAL

Todo está relacionado. Las personas somos las causantes no sólo de la aceleración del cambio climático, sino también del empeoramiento de los otros 8 límites planetarios que ponen en riesgo a todos los seres vivos de ese planeta, incluso a los causantes de la situación. Esta degradación continuada no la hace ninguna persona específica y la hacemos todas a la vez, en nuestro día a día, nuestra cotidianidad, con la forma de relacionarnos con nosotros mismas, con el entorno que nos rodea, e incluso con nuestro pasado, con nuestra cultura, o nuestro futuro. A menudo se utiliza la expresión que dice que los humanos somos un virus. En Arrels Marines, creemos que las personas son gran parte de la solución. El único virus que existe es el sistema que impone nuestra forma de interactuar con el resto de seres vivos del planeta, y que dictamina que la riqueza es proporcional a la cantidad de bienes y servicios que podemos llegar a acumular y consumir, siempre a expensas de terceras partes, humanas o no, que acaban en peores condiciones que las nuestras, fuera de nuestro campo visual y de nuestras conciencias.

Es por eso que desde Arrels Marines no podemos permitirnos conformarnos con los proyectos de Educación Ambiental y de Conservación Marina. Son muy necesarios, y lo son tanto como el cambio de paradigma que debe poner los ecosistemas en el centro, que debe llevar la inclusividad y la equidad entre los seres humanos, poner a todas las identidades de género en igualdad de condiciones, reales y efectivas. Una visión en la que la auténtica riqueza la conforme la calidad de las relaciones que tenemos con nuestras compañeras humanas y no humanas. Por todo esto y más, colaboramos en todos los proyectos posibles en acuerdo con estos valores, como lo son las movilizaciones sociales llevadas a cabo por mar y por tierra, el programa de radio para despertar un espíritu crítico, o el proceso participativo del litoral pollencí para contribuir a una comunidad más vinculada con su territorio, más empoderada, más conectada, y para despertar las ganas de luchar por decidir nuestro futuro tanto a las grandes como a las más pequeñas.

DECRECIMIENTO

COMUNIDAD

ECOFEMINISMO

¿CÓMO CONSEGUIRLO?

Los niveles de vida de los países del norte global son cada vez más intensivos en consumo energético y material, cada vez más nocivos para el cambio climático, y sobre todo dependientes de otras regiones del sur global que acaban pagando las consecuencias. Ante estos estilos de vida tan perjudiciales para los ecosistemas y también las personas en general; ¿por qué no reimaginar unos estilos de vida en los que necesitamos menos recursos materiales y energéticos, y que a la vez ganamos en relaciones entre las personas y calidad de vida?

El actual sistema socioeconómico no sólo nos hace adictos al consumo acelerado insaciable, sino que nos está llevando a un individualismo descarado y una maximización de los beneficios de uno mismo. Nos hemos llegado a creer que no dependemos de nadie, cuando la realidad es que tenemos relaciones de dependencia con nuestros ecosistemas y relaciones de interdependencia con el resto de seres vivos. Por eso no se inventa nada nuevo si volvemos a centrarnos en los lazos con la comunidad, con las demás personas, en los trabajos en grupo, el trabajo en equipo, y sobre todo la celebración conjunta. La felicidad no la da la cantidad de bienes materiales que podemos acumular, sino la calidad de las relaciones que tenemos con las diferentes especies de nuestro entorno.

La subordinación de la mujer y otros grupos sociales no privilegiados, por un lado, y la explotación del mundo vivo no humano por otro, no pueden tratarse como crisis sociales independientes. El ecofeminismo pretende poner al mismo nivel las tareas productivas, que permiten la acumulación de bienes, con las tareas reproductivas, que permiten el desarrollo de la vida. Así, el ecofeminismo pretende hacer valer el respeto a los ciclos y límites naturales de los que dependemos como sociedad, reivindicando el papel de las mujeres (y la naturaleza) como protectoras y generadoras de vida.

Sería incoherente pretender garantizar la salud y el bienestar de las personas en unos ecosistemas en retroceso que están cada vez más enfermos. Existe una clara relación entre la salud de las personas y la salud del resto de seres no humanos. Unos ecosistemas sanos permiten la salud física y mental de las personas, y es sobre todo la salud mental y los cuidados colectivos los que permiten mejorar la salud de los ecosistemas. Si todas ganamos, ¿a qué estamos esperando?

TRANSICIÓ
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